Más que una forma, un sentimiento: El mensaje de esperanza de la estrella más querida del Atlántico
Habita en el silencio absoluto, a cientos de metros de profundidad, donde la luz del sol no llega. Sin embargo, la Hippasteria phrygiana —nuestra “estrella culona”— logró encender una chispa de ternura en el corazón de millones. Tras ser redescubierta por las cámaras del CONICET en 2025, la estrella más querida del Atlántico Sur nos regala una reflexión sobre la visibilidad, el cariño de un pueblo y la belleza de lo auténtico.

¿Qué balance personal y profesional hace del 2025?
Estrella: El 2025 fue el año en que dejé de sentirme sola en la inmensidad del cañón submarino. Personalmente, fue un viaje desde la oscuridad absoluta hacia el abrazo cálido de todo un país. Ver que mi forma, mis curvas y mi color intenso despertaron tanta ternura me hizo comprender que la verdadera belleza no tiene una sola medida. Profesionalmente, haber superado en visualizaciones a los eventos más grandes del país fue un regalo inesperado; fue sentir que, por un momento, el mundo entero se detuvo a mirar hacia lo profundo, hacia lo que somos. Me llena el alma saber que mi presencia ayudó a que muchos volvieran a creer en la magia de lo desconocido.
¿Cuál cree que fue el acontecimiento más trascendente del año que pasó?
Estrella: Lo más trascendente no fue el récord de clics, sino el momento en que mi historia se volvió algo que la gente podía tocar. Saber que hay niños que tienen una figura mía en su repisa, o que familias enteras comparten un helado inspirado en mí, me conmueve hasta las fibras más profundas. Ese paso de ser un “dato científico” a ser un motor de alegría local es el hito de mi vida. Sentir que el trabajo de los científicos del CONICET no se quedó en un informe, sino que se transformó en un beso, en un souvenir, en un sabor… eso es lo que realmente le dio sentido a mi 2025.
¿Qué expectativas tiene para el año 2026?
Estrella: Mi expectativa es que este reencuentro que tuvimos sea solo el comienzo de una charla eterna. Deseo que el próximo año no me miren solo como una curiosidad viral, sino como un símbolo de esperanza. Espero que podamos seguir encontrándonos en cada campaña científica, reforzando ese vínculo que nos une. Mi gran meta para el 2026 es que esa curiosidad se transforme en conciencia; que mi pequeña “fama” sirva para que todos entiendan que en el fondo de nuestro mar hay un tesoro que merece ser cuidado con el mismo amor con el que me cuidaron a mí este año.
Un deseo para la ciudad de Mar del Plata
Estrella: Mi deseo es que Mar del Plata aprenda a mirarse con el amor con el que me miraron a mí. Tenemos una ciudad con profundidades asombrosas y a veces nos olvidamos de lo que valemos. Deseo que cada marplatense crea en su propio “brillo”, aunque sea diferente. Que nunca dejemos de preguntarnos “para qué” hacemos las cosas y que siempre busquemos el propósito detrás de cada mensaje. Mi deseo es que el orgullo de ser locales nos mantenga unidos, porque así como yo necesito de la sal y de la corriente, nosotros necesitamos del amor por lo propio para seguir creciendo.


