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Detrás de la envergadura técnica de JBG Instalaciones y Servicios late una historia de familia y evolución. Lo que nació como un oficio dedicado a las instalaciones sanitarias se transformó, con los años, en una misión mucho más profunda: proteger la vida. Hoy, especializados en sistemas contra incendios bajo estándares internacionales, demuestran en cada proyecto —desde la magnitud del Polo Logístico 226 hasta la calidez de desarrollos como Bendu— que la seguridad no es un simple requerimiento técnico, sino la tranquilidad de saber que nuestro esfuerzo y nuestra gente están a salvo.

Este presente es el resultado del compromiso de los hermanos Elvira Durdos, quienes han sabido profesionalizar el legado familiar manteniendo la cercanía de sus raíces. Juan aporta la precisión necesaria en el abastecimiento y la gestión de presupuestos; Gastón impulsa con su visión el área comercial y el crecimiento estratégico; y Brenda es el pilar que ordena la organización desde la administración y el cuidado del equipo humano. En esta nota con revista CENTRAL, JBG nos enseña que ser un aliado estratégico significa, por sobre todo, entender el valor de cuidar lo que más importa.

-¿A qué se dedica JBG?

Juan Elvira: JBG tiene sus raíces en el año 2007. Nacimos inicialmente como una empresa dedicada con exclusividad a las instalaciones sanitarias, pero nuestro crecimiento nos llevó a una evolución natural. Heredamos en vida la visión de nuestro padre y fuimos explotando el rubro sanitario mientras empezábamos a anexar las redes contra incendios. En ese camino, identificamos que el mercado de protección contra incendios no estaba debidamente explotado y que existía una demanda de servicios específicos regidos por normas que, si bien estaban vigentes, no siempre se aplicaban con el rigor técnico necesario en los proyectos. Allí encontramos nuestra veta. Fuimos creciendo y capacitándonos hasta entender que no solo manejamos la conducción de fluidos —nuestro oficio original— sino que nuestra verdadera misión es instalar seguridad. Hoy somos una estructura capaz de responder a la complejidad técnica que demanda el mercado actual.

-¿En qué momento identificaron que la protección contra incendios era el objetivo principal?

Brenda Elvira: El punto de inflexión fue nuestra expansión operativa hacia Buenos Aires. Al poco tiempo de iniciar, comenzamos a ejecutar instalaciones en esa zona donde la normativa es mucho más exigible para las habilitaciones finales. Esa experiencia nos permitió ver el futuro de lo que ocurriría en Mar del Plata. Hace relativamente poco, la demanda local empezó a surgir con fuerza y fue entonces cuando decidimos abrirnos de lleno a la protección contra incendios como nuestro foco de especialización principal. Entendimos que el mercado requería un actor con la solidez administrativa y técnica necesaria para garantizar que una propiedad sea segura desde el momento de su concepción.

-¿Cómo ven el tema de la protección contra incendios en cuanto a normas de seguridad?

Brenda Elvira: Es una prioridad absoluta y una necesidad social. Las normas de seguridad contra incendios deberían ser estrictamente exigibles en todos los niveles, sin excepción. Con los siniestros que hemos visto a lo largo de los años, es evidente que existen lugares que hoy no deberían estar habilitados si no cuentan con sistemas de protección adecuados. No es solo un trámite; es lo que garantiza que, ante una fatalidad, las personas y los activos tengan una oportunidad de resguardo. La seguridad no puede ser negociable.

-¿Qué desafíos técnicos implicó este traspaso de la actividad hacia algo más complejo?

Gastón Elvira: El desafío principal no es solo constructivo, sino normativo. En términos de ingeniería, la conducción de fluidos siempre implica cañerías o piping, pero el montaje de gran escala para incendios reviste una complejidad distinta a la del sanitario tradicional. El gran reto en Argentina es la falta de un marco normativo unificado. Actualmente, conviven regulaciones locales que a veces toman la norma IRAM, otras veces la NFPA (norma americana) o la europea. Esta fragmentación hace que la decisión del inversor sea compleja. Nosotros actuamos como consultores para que el cliente entienda que la inversión debe ser temprana; cuando la obra ya está en curso o terminada, el costo de implementación es mucho más alto. El mundo está yendo hacia una estandarización total y nosotros nos posicionamos en ese nicho específico, habiendo arrancado la carrera mucho antes que la competencia.

-¿Cómo fue ese proceso de integración de la segunda generación y qué impronta crees que aporta a este proyecto?

Juan Elvira: Fue un proceso de aprendizaje desde las bases. Todos nosotros hicimos nuestro propio camino dentro de la empresa. Yo comencé directamente en la obra, luego pasé por la logística, el área de presupuestos y finalmente me hice cargo del nicho sanitario en su faceta productiva. Cada uno de nosotros —Juan, Gastón y Brenda— ha encontrado su área de especialidad y le imprime su propia personalidad al trabajo. Uno de nuestros valores heredados más fuertes es el de ser “gente de palabra”. Entendemos que en cada proyecto, más allá de una firma, ponemos nuestro apellido y nuestro prestigio personal. Esa cercanía con el cliente y con el equipo de trabajo es el corazón de nuestra impronta.

-¿Cuáles son los valores fundamentales de la empresa?

Brenda Elvira: Para mí, el valor más marcado es la cercanía. Trabajamos de forma muy próxima con la gente con la que colaboramos y para quienes nos contratan. Creemos que esa fluidez en el vínculo es lo que nos permite resolver problemas de forma eficiente y honesta.

Gastón Elvira: Sumaría la confianza y la autenticidad. En un mercado donde se manejan grandes capitales, nosotros elegimos mostrarnos tal cual somos. Mantener alineado lo que decimos con lo que hacemos simplifica las relaciones comerciales. Incluso en momentos difíciles, saber mostrarse con realidad y cumplir con lo pactado genera vínculos que permiten afianzar relaciones a largo plazo.

Juan Elvira: Tenemos muy arraigado lo humano, que viene de nuestros padres y abuelos, y lo honramos en cada decisión empresarial. No pensamos el negocio solo por el dinero, sino como un proyecto con propósito que inspire a quienes nos rodean.

-¿Qué consideran innegociable al momento de firmar un contrato o hacer un acuerdo de obra?

Juan Elvira: Cumplir con la palabra. Es así de simple y a la vez así de profundo. Lo que se acuerda se ejecuta.

Brenda Elvira: Exactamente, es el valor del acuerdo. Es algo que lamentablemente hoy es poco frecuente, pero para nosotros es el cimiento de cualquier firma.

Gastón Elvira: Lo innegociable es la transparencia. Entender que no todos los negocios son para hoy; construir una alianza estratégica con clientes y proveedores requiere honestidad total. Si algo no puede resolverse o si estamos en una posición débil, lo decimos. Esa autenticidad es innegociable porque es lo que nos permite dormir tranquilos y posicionarnos como una empresa confiable en la que se puede delegar un proyecto crítico.

-¿Cómo influye el carácter familiar en el vínculo que construyen con sus clientes a largo plazo?

Juan Elvira: Influye en la fidelización absoluta. El cliente sabe que somos cercanos, que siempre cumplimos y que estamos presentes. Intentamos trabajar con personas que compartan nuestra misma sinergia y valores; eso hace que la relación no sea solo comercial, sino una colaboración mutua.

Gastón Elvira: La durabilidad de los negocios está en que ambas partes ganen algo. Si el negocio es asimétrico, tarde o temprano se rompe. El carácter familiar nos da esa visión de “ganar-ganar” y de cuidado mutuo que hace que las relaciones perduren por décadas. Los tres estamos encima de cada obra, ya sea una casa pequeña o una mega nave industrial; conocemos al cliente, el estado de la gente y los detalles del montaje.

– Proyectos como el Polo Logístico 226 o las sucursales de la Cooperativa Obrera requieren estándares de seguridad internacionales. ¿Qué certificaciones y normativas son las que hoy posicionan a JBG como el socio estratégico para estas infraestructuras?

Gastón Elvira: En obras de gran escala, el cliente suele tener su propia normativa interna que define los mínimos de instalación. Nosotros asesoramos para equilibrar inversión, seguridad y prestación. Podemos proyectar bajo normas NFPA (EE.UU.), normas de la Unión Europea o IRAM. En Mar del Plata, la autoridad de aplicación es Bomberos, bajo el Código de Edificación y la Ley de Seguridad e Higiene. Nuestro diferencial es el conocimiento del rubro y la relación con proveedores estratégicos, lo que nos permite manejar la parte ejecutiva “llave en mano”: desde el proyecto inicial hasta el montaje y la logística operativa necesaria para cumplir con los plazos en obras de alta complejidad.

-Han trabajado con constructoras líderes como Consca y HLedesma en desarrollos como Bendu. ¿Cómo es esa experiencia?

Brenda Elvira: Es sumamente desafiante y, al mismo tiempo, nos llena de energía. Este tipo de proyectos nos pone a prueba constantemente; nos obliga a estar en capacitación permanente y a buscar soluciones innovadoras. Son obras que requieren una coordinación administrativa y logística muy rigurosa: mucha gestión de personal y un seguimiento documental (papelerío) exhaustivo. Son proyectos enriquecedores que profesionalizan nuestra gestión interna y nos fuerzan a mantener una comunicación constante entre todas las áreas de la empresa.

-Además de los proyectos mencionados, JBG tiene presencia en obras industriales y logísticas de gran escala. ¿Podrían mencionarnos algunas?

Juan Elvira: Tenemos una actividad muy diversificada. Actualmente estamos ejecutando el Hotel Mint en Tandil (un hotel boutique con plazos muy exigentes), el proyecto Market en Constitución, y una remodelación en Energo. Somos proveedores de confianza del Shopping Peatonal y el Teatro Roxy desde hace años. También realizamos naves industriales en el Parque Industrial, como la planta de Tecmart, y tenemos en cotización desarrollos logísticos de gran magnitud, incluyendo naves de 15.000 y 20.000 metros cuadrados. El crecimiento de los parques logísticos e industriales es donde reside hoy nuestra mayor demanda, ya que los propietarios entienden que dentro de sus naves está el capital de toda su vida y necesitan protegerlo.

-¿Qué dispone la normativa en cuanto a redes contra incendios en los comercios e industrias?

Gastón Elvira: Mar del Plata está adherida a la Ley de Seguridad e Higiene y a decretos de fines de los años 70. La normativa dispone que, en función de los metros cuadrados, la carga de fuego y el riesgo, se debe instalar determinado sistema. Sin embargo, hay mucha discrecionalidad. Nosotros abogamos por un marco regulatorio más claro que ordene el mercado. No queremos vender “miedo”, sino vender un camino hacia un lugar seguro. Un lugar protegido mejora el activo del cliente, reduce las primas de los seguros y garantiza la continuidad del negocio. La normativa va a ir evolucionando y nosotros ya estamos proyectando con esa visión de futuro.

-Recientemente, JBG ha atravesado una profunda transformación en su identidad comunicacional y visual. ¿Qué buscaban transmitir con este nuevo lenguaje y cómo refleja esta nueva imagen la solidez técnica que hoy tienen en el mercado?

Gastón Elvira: Buscábamos coherencia. En la era actual, la comunicación digital es fundamental no solo para vender, sino para estar instalados en la mente del cliente. Queríamos que, al buscarnos, lo que el cliente vea sea un reflejo fiel de lo que somos: una empresa sólida, técnica y profesional. El trabajo con el equipo de comunicación nos permitió posicionarnos mejor ante quienes no nos conocen personalmente, mostrando el respaldo de nuestras obras ejecutadas y nuestra capacidad de respuesta. Las empresas profesionales deben trascender la cara de su dueño y mostrar su estructura.

-En un sector tradicionalmente técnico, ustedes han apostado por una comunicación estratégica. ¿Por qué consideran que hoy es vital que una empresa de instalaciones y servicios hable de forma clara y profesional tanto a los desarrolladores como a la comunidad?

Juan Elvira: Porque hoy no alcanza con hacer las cosas bien; hay que saber comunicarlas. Estamos en la era de la información y nuestro servicio es de nicho, pero sumamente sensible. Captar la atención de desarrolladores y de la comunidad con un mensaje de solidez y capacidad técnica es lo que nos diferencia. Queremos expresar que somos jóvenes y familiares, pero con una robustez técnica igual o superior a cualquier otra empresa del mercado. La comunicación debe reflejar que somos el socio ideal desde el proyecto hasta el mantenimiento.

-¿De qué manera la decisión de trabajar con consultoras locales ayudó a profesionalizar la gestión interna y la estructura organizacional de la empresa? ¿Cómo fue la experiencia?

Brenda Elvira: Fue una decisión clave. Nos ayudó a “correr las manos” de la tarea diaria para poder poner la cabeza en la estrategia. Nos permitió entender qué queríamos ser: una empresa que crezca y haga crecer a su gente. La consultoría facilitó el paso de la generación de mi papá hacia nosotros, ayudándonos a ver áreas que antes ignorábamos.

Gastón Elvira: Abrirse a la consultoría es entender que no lo sabemos todo. Así como pedimos que los clientes busquen respuestas profesionales en nosotros, nosotros buscamos respuestas profesionales en expertos en comunicación, contabilidad y gestión. Fue una experiencia de internalización; no es solo contratar un servicio, es dejar que ese conocimiento enriquezca tu práctica habitual. Hoy estamos divididos en gerencias claras: Abastecimiento, Comercial, Económico-Financiera y Productiva. Esa organización es la que nos permite escalar y atender proyectos de 20.000 metros cuadrados sin perder el control.

– Mirando hacia el futuro, ¿cuál es el próximo gran paso para JBG?

Brenda Elvira: Seguir creciendo a través de la formación. Queremos que JBG sea el referente indiscutido de protección en la ciudad y la región, acompañando a nuestros clientes con excelencia.

Juan Elvira: Profesionalizarnos al máximo. Queremos ofrecer un servicio cada vez mejor, invirtiendo en estructura y conocimiento.

Gastón Elvira: Nuestro próximo paso es la expansión geográfica y la consolidación estratégica. Hoy atendemos consultas en Pinamar y proyectamos volver a operar fuertemente en Buenos Aires. Esto nos obliga a crecer en infraestructura (estamos trabajando en un lugar propio más grande para producción de taller) y a desplazarnos de lo operativo hacia la conducción estratégica. Queremos una empresa que funcione como una comunidad, donde nuestro propósito no sea solo el negocio, sino el crecimiento de toda la gente que nos acompaña.

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