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Leandro y Federico Ciappina, impulsores del evento de tecnología y emprendedurismo, contaron a CENTRAL cómo fueron evolucionando los encuentros. De un viaje a Silicon Valley y un encuentro al que parecía que no iba a ir nadie hasta el éxito de la séptima edición, en el Polideportivo, a la que asistieron cerca de 20 mil personas.

Todo comenzó con un viaje. El que hicieron Leandro y Federico Ciappina en 2017 a Silicon Valley, en la costa oeste Estados Unidos. Es decir, al lugar en el que nacieron la mayoría de las startup que hoy habitan en nuestro celular, como Google, Facebook o Uber, y donde tienen sede desde Tesla y Nokia hasta Yahoo! y Twitter.
Leandro tenía 25 años y Federico 23 cuando se fueron becados a la Draper University, que como la definen ellos es una de las universidades “más disruptivas del mundo”. “De hecho, en los papeles no es una universidad oficial. Pero funciona bajo el mismo concepto”, cuenta Federico a CENTRAL.
Fue fundada por Tim Draper, un inversor de capital de riesgo, heredero de uno de los creadores de Silicon Valley, meca de la tecnología, la innovación y de la inversión de riesgo. Fue, por ejemplo, el que primero confió en Elon Musk y Tesla, en Space X y en Skype. “Es un visionario. Estudió en Harvard y Standorf. El se dio cuenta de que los emprendedores tenían que estar listos también desde otro lado, que tienen que salir a la calle, aprender. Un día compró un hotel en el medio de Silicon Valley e hizo su propia universidad”, relata Federico.
“Tuvimos la suerte de ser becados para ir a un programa de dos meses de innovación y emprendedores en esa universidad”, comenta Leandro.

¿Dónde nos metimos?”

Cuando llegaron se dieron cuenta de que nada iba a ser tan tradicional como esperaban. A Leandro le dieron la llave de una habilitación en el tercer piso; a Federico le tocó en el séptimo. Leandro tuvo de compañero a un joven de Kosovo; Federico, uno de India. “Dónde nos metimos, pensamos. A las tres semanas nos fuimos cinco días de campamento de supervivencia a un campo que tiene Tim Draper, con excomandantes de la Marina que te exigían al máximo. Estuvimos cinco días sin celular”, recuerda Federico.
Leandro acota, todavía sorprendido: “Había que hacer patrulla porque había coyotes dando vueltas. A mí me había tocado hacerla con un compañero de Brasil. Al lado de una guarida de refugio había una bolsa de dormir de dos metros. Y unas zapatillas 45 al lado: había alguien. Y vimos que era Tim Draper, que estaba durmiendo ahí afuera. ‘Ustedes están durmiendo afuera, yo tengo que saber cómo está la temperatura y cómo están ustedes’, nos dijo. El evalúa constantemente los perfiles de las personas involucradas en el programa, porque él invierte en personas, no en proyectos. Invierte en las personas, en el equipo que va a ejecutar una idea”.
El campamento fue apenas una de las experiencias. En Silicon Valley tuvieron contacto con el futuro y la tecnología. Hablaron con el primer inversor de Uber. También con un hombre que se calzó una mochila y empezó a volar propulsado por unos motores. No tardaron en entender que el futuro estaba sucediendo. Incluso ellos, que creían que ya estaban inmersos en ese mundo, comprendieron que hasta ese momento no habían visto casi nada.

Saquemos sillas”

Al regresar a Mar del Plata, empezaron a contarle a su grupo de amigos lo que habían vivido. Y se preguntaron por qué no organizar un encuentro con los que pudieran estar interesados en la tecnología, la innovación y el emprendedurismo. Quedo previsto para el 17 de enero de 2018, a las 18. Estaban convencidos de que no era la fecha ideal, que el clima veraniego de Mar del Plata no iba a ayudar a convocar gente que quisiera aprender de realidad virtual o inteligencia artificial.

Armaron el salón con 100 sillas. Por el calor y el presentimiento, pronto comenzaron a sacarlas: creían que el lugar iba a quedar muy grande. “Pero terminó siendo un éxito, vino mucha más gente de la que esperábamos y tuvimos que salir a buscar más sillas –recuerdan–. Cuando terminó, se nos acercaba gente a preguntar cuándo era el próximo evento. Ahí nos dimos cuenta de que había un espacio en Mar del Plata para charlar de tecnología, para que los jóvenes escucharan, para la gente que quería empezar a escuchar sobre esto de emprender. Así empezó a nacer Mardel Valley, sin saber que era Mardel Valley”.

A Caece

Mardel Valley 2 nació cuando terminó Mardel Valley 1, en la promesa que les hicieron Leandro y Federico a los que se les acercaron a hacer consultas después del evento. “Nos pusimos en contacto con la universidad Caece, donde había estudiado Lean, y ellos nos pusieron a disposición algunos lugares de la universidad”, destaca Federico. “Ellos fueron los que confiaron en un principio y apostaron por Mardel Valley”, apunta Leandro.
Les dieron el lugar para una serie de charlas, pero no querían hacerlas con formato tradicional. Entonces armaron un túnel con videos de tecnología, un aula magna con luces apagadas y luces azules y frases inspiradoras en la pared. “Transformamos la universidad. Creo que eso le gustó a la gente”, asegura Federico.
Ya para el segundo Mardel Valley en Caece había una fila para entrar que daba la vuelta a la manzana. El aula magna para 200 personas empezó a quedar chica. Incluso, por una cuestión de agenda y para no dejar gente afuera, tuvieron que hacer dos charlas en simultáneo. “No le queríamos cerrar la puerta a nadie”, dice Leandro.
“En ese Mardel Valley 3 hubo un salto respecto del anterior que también se había hecho en la universidad. Lo hicimos con mucha mejor organización, con más speakers y mejor formato. Ampliamos el horario, incorporamos talleres de oratoria, de networking, de marketing digital, y por primera vez trajimos speakers de Buenos Aires para que conocieran el ecosistema de Mar del Plata”, agrega.

La Virtualidad

Las ediciones 4 y 5 de Mardel Valley fueron virtuales. La cuarta, que prometía ser aún más grande que la tercera, se topó con la pandemia. Aun así participaron más de 4.000 mil personas, con computadoras desparramadas por Argentina, Chile, Uruguay, España, México y hasta argentinos que se conectaban desde Estados Unidos.
La quinta edición tuvo un formato distinto: una competencia de emprendedores. “Ya estaban agotados los eventos online. El primer año fue novedoso, el segundo teníamos que repensarlo. Se postularon más de 300 emprendedores y organizamos este evento online en el que ellos contaban su proyecto en tres minutos y después Tim Draper, de Silicon Valley, elegía un ganador. Eligieron tres. Uno se fue becado al mismo programa que habíamos hecho nosotros y terminó recibiendo inversión de la universidad de Tim Draper para seguir creciendo con su proyecto: una academia de esports”, comentan.

Vuelta a la presencialidad

La sexta edición se realizó en octubre del año pasado y volvió a ser en la universidad Caece. “Copamos el hall, hicimos un escenario central con toda la gente alrededor, copamos el segundo piso y teníamos gente en los balcones. Recobramos energía, porque hacía tres años que no nos juntábamos presencialmente. Y de los 300 que habíamos sido la vez anterior pasamos a 600”, subrayan los organizadores.
Uno de los oradores fue Darío Franco, el ganador de la competencia de emprendedores, el primer emprendedor que salió de Mardel Valley, que desde su academia enseña a jugar a los deportes electrónicos, en los que muchos ya desarrollan una carrera y cobran un sueldo. “Volvió a contar su experiencia y la gente quedó encantada”, destacan. Este año regresó.

El gran crecimiento

“Cuando terminó la sexta edición nació la séptima. Les mandamos un mensaje a todas las personas de la Municipalidad que conocíamos y les contamos lo que estábamos haciendo. Así, se alinearon los planetas y empezamos a trabajar juntos en la séptima edición”, señala Leandro.
Al principio, el Polideportivo parecía un lugar enorme y frío. “Había que convocar no solo a emprendedores marplatenses, sino a curiosos de la innovación, a jóvenes que estaban estudiando en la facultad, a chicos del colegio. Y se convirtió en algo mucho más masivo”, acota. “Teníamos un nicho de gente nerd y el desafío era que vengan más nerds pero también curiosos y gente cercana”, confirma Federico. Y no duda: “Superamos las expectativas propias y ajenas”.
La séptima edición de Mardel Valley fue la más grande. Durante dos días, el Polideportivo Islas Malvinas se vio colmado de asistentes que pudieron inspirarse y disfrutar del primer evento de América Latina hecho en colaboración con inteligencia artificial.
Con más de 10 espacios donde se pudo experimentar con robótica, domótica, un arena gaming, inteligencia artificial y realidad virtual, Mardel Valley 7 atrapó a todos, desde los más pequeños hasta los más grandes, en un mundo tecnológico.
El evento ofreció un atractivo de 360 grados, cautivando a los participantes desde el momento de ingreso hasta el cierre de cada jornada. El primer día, emprendedores y tecnólogos asistieron a charlas con más de 20 oradores que contaron sus experiencias, presentaron distintas herramientas para el desarrollo de empresas y startups, y tuvo un cierre con la participación de expertos como Fredi Vivas –el argentino que fue seleccionado por la NASA y SingularityUniversity– y el reconocido tecnólogo Santiago Bilinkis. El segundo día, los asistentes disfrutaron de música en vivo y recorrieron los espacios de tecnología que se mantuvieron hasta el final.

Lo que soñamos”

Según cálculos de los organizadores, cerca de 20 mil personas pasaron por el evento. “Fue lo que soñamos”, sostienen. Muchos de los que asistieron no sabían lo que era Mardel Valley. “Para ellos era la primera. Estas 20 mil personas pasaron y tuvieron contacto directo con la realidad virtual, la inteligencia artificial, la impresión 3D, la robótica. Según las métricas de nuestro sitio web y toda la actividad de prensa,más de 200 mil personas escucharon hablar de Mardel Valley, de Mar del Plata como una ciudad emprendedora, tecnológica, de innovación. Para nosotros eso es un éxito también”, afirma Leandro.
De esta manera, Mar del Plata se posicionó en el sistema emprendedor nacional. “Llegó un micro y parte de un avión con gente que exclusivamente vino al evento: inversores, asociaciones de capital privado, emprendedores”, agrega con orgullo.
¿La próxima? “Siempre hay ganas de más. Hay muchas ideas dando vueltas y cada vez más gente involucrada. Va a haber una octava edición, queremos traer a referentes de Estados Unidos a la Argentina. La intención es motivar, inspirar a todas las personas que están en Mar del Plata. Transmitirles que si algo le divierte y tiene una idea, puede salir a ejecutar el proyecto y vivir de su emprendimiento”, añade.

 

REVOLUCIÓN ARTIFICIAL

“Desde Mardel Valley acercamos la inteligencia artificial al marplatense. Esto es una revolución. Viene a cambiar la vida”, sostiene Leandro. Y Federico insta a que aquellos que todavía no saben lo que es el ChatGPT a que lo prueben, porque “el riesgo no es que te reemplace una máquina, sino que te reemplace un humano que sepa utilizar estas tecnologías y las aprovecha más que vos”.

 

El mensaje

“Toda empresa a la que le fue bien nace de un equipo comprometido, motivado. La idea es una parte mínima del proyecto. Lo importante es la ejecución de esa idea”, afirma Leandro. Ese fue el mensaje que él y su primo reprodujeron en Mar del Plata. “Ideas tenemos todos, pero en realidad los que triunfan son los que se animan a probar, a ejecutar, a equivocarse y a volver a crear”, explica. Tanto es así que una de las frases que escucharon en Silicon Valley reza que “es preferible tener un equipo A desarrollando una idea B que tener un equipo B desarrollando una idea A”.

 

Agradecimientos especiales

Leandro y Federico Ciappina aprovecharon la ocasión para agradecer especialmente a:

Casa Daupi que confió allá por 2018 en la primera edición.

CAECE que fue la casa de MDV durante 3 ediciones.

EMTUR por el apoyo y acompañamiento como co-organizador del evento.

A la Municipalidad de General Pueyrredon por apoyar y acompañar este tipo de iniciativas.

Al EMDER por ser la casa de esta nueva edición “y ojalá de muchas más”.

Al Co-laboratorio de Universidad FASTA por el apoyo y su participación como stand.

UCIP por el apoyo y su participación como stand.

UTN y ATICMA por el apoyo y la difusión.

A Santiago Bilinkis, Fredi Vivas, Connie Ansaldi y todos los speakers que se acercaron de distintas partes del país para ser parte del evento.

A todos los medios que ayudaron a hacer de este evento un encuentro para todos los marplatenses.

A DraperUniversity y MakingSense por el apoyo desde la primera edición.

A Amazon Web Services por el acompañamiento desde la cuarta edición.

A Grupo Nucleo, INFOSIS, Apertus, Santander, PLS, NIKAP, Cabrales, Muscetta, Borneo, TuAlmacen, Cook&Fit, Deseado por sumarse en esta nueva edición.

A Niki, Kalvin, Peter y Tony.

A todo el equipo de Mardel Valley que hizo que las cosas pasen: Meli, Sol, Fran, Luigi, Joaco, Dona, Gonza, Santi, Agus, Lucas, Fran, Marian, Mari, Anto, Palo.

A revista CENTRAL por el espacio para contar nuestras locuras.

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