Fiorella M. Libera Raventos, directora de varias empresas marplatenses incluido Frío Polar e integrante de la Unión Nacional de Jóvenes Empresarios (UNAJE), formó parte de la delegación argentina que participó del G20 Young Entrepreneurs’ Alliance en Austria.
Es una de las empresarias argentinas que representó al país en el G20 Young Entrepreneurs’ Alliance (YEA) Summit 2026, que se celebró del 16 al 18 de septiembre en Viena, Austria, bajo el lema “Re/Code Europe: The G20 Entrepreneur’s Mandate”.
Integró la delegación que representó a argentina convocada por la Unión Nacional de Jóvenes Empresarios (UNAJE), que llevó la voz del empresariado joven argentino a un encuentro que reunió a más de 600 líderes de distintos países para debatir sobre innovación, tecnología, comercio y cooperación internacional.
1. Fiorella, acabás de regresar de una experiencia internacional muy importante, representando a la Argentina junto a UNAJE en el G20 Young Entrepreneurs’ Alliance en Austria. ¿Cómo llegaste a formar parte de esta delegación y qué significó para vos representar al empresariado joven argentino en un encuentro de esta magnitud?
Llegué a través de UNAJE, que es la contraparte oficial argentina en la alianza del G20 para jóvenes empresarios. Para mí significó un orgullo inmenso y una enorme responsabilidad: no fuimos a sacarnos una foto diplomática, fuimos a poner la voz de la economía real, del interior productivo y a mostrar una Argentina sólida, con oportunidades de inversión y alianzas. En mi caso, llevar la industria de Mar del Plata a la mesa donde se definen las tendencias globales, fue un aporte estratégico fundamental

2. Fueron varios días compartiendo experiencias con empresarios y líderes de distintos países. ¿Qué fue lo que más te sorprendió o te movilizó de esas conversaciones y qué aprendizajes te trajiste a la Argentina?
Me sorprendió confirmar que nuestras PyMEs, forjadas en la resiliencia constante argentina, están a la altura de cualquier potencia. El mundo no tiene una fórmula mágica que acá falte; lo que tiene es método, visión a largo plazo y reglas previsibles. Me traje la convicción de que si no nos sentamos en esas mesas a influir y negociar, otros legislan y definen los mercados por nosotros.
3. La agenda del encuentro puso sobre la mesa temas como innovación, inteligencia artificial, economía circular, empresas familiares y comercio internacional. ¿Cuáles sentís que tienen hoy una aplicación más concreta para la realidad de Frío Polar y tus empresas?
La sostenibilidad, la trazabilidad y la eficiencia logística. En el mundo, los alimentos, la pesca y el agro ya no se conciben sin el marco de la “Economía Azul”: el mercado exige saber de dónde viene lo que consume y cómo se preservó. Para Frío Polar, la digitalización y la eficiencia energética son mandatos urgentes para ser competitivos y exportar valor con los más altos estándares. Estamos bien encaminados.
4. Llegaste a Viena no solo como empresaria argentina, sino llevando la experiencia de una empresa industrial nacida y desarrollada en Mar del Plata. Cuando contabas qué es Frío Polar y lo que hace la compañía, ¿qué aspectos despertaban mayor interés entre empresarios de otros países?
Despertaba sorpresa el rol estratégico de una mujer en esta industria. Muchos ven a la pesca simplemente como barcos en el mar, pero cuando explicás que sin frío industrial, infraestructura y logística certificada ese esfuerzo no llega al plato de nadie en Europa o Asia, entienden que somos el eslabón crítico de toda la cadena alimentaria.

5. Frío Polar nació como una empresa familiar y hoy atraviesa una segunda generación que está profesionalizando y ampliando el negocio. Después de conocer otras experiencias internacionales, ¿qué fortalezas y qué desafíos encontrás en ese modelo de empresa familiar que busca crecer sin perder su identidad?
La gran fortaleza es el ADN: la cultura del trabajo, el espíritu emprendedor de la familia y el compromiso genuino con la palabra. El verdadero desafío es ordenar la empresa, poner reglas claras y aprender a tomar decisiones con la cabeza fría, sin mezclar el cariño con el negocio. Crecer exige honrar el origen, pero animarse a transformar la gestión.
6. Durante el viaje también tuviste la oportunidad de participar de actividades en la Embajada Argentina en España. ¿Qué importancia tienen estos espacios institucionales para una empresa que busca construir vínculos y proyectarse hacia mercados internacionales?
Son puentes fundamentales. La articulación público-privada es el canal que achica distancias. Estar en la Embajada te otorga validación institucional, abre puertas con contrapartes comerciales y agiliza conversaciones estratégicas que de forma individual tardarían años en concretarse.
7. Uno de los objetivos de Frío Polar es continuar creciendo más allá de Mar del Plata y aumentar su presencia nacional e internacional. ¿Este viaje abrió contactos, ideas u oportunidades concretas que puedan transformarse en nuevos proyectos para la empresa?
Totalmente. Volví con alianzas concretas, intercambio de know-how en automatización de almacenamiento y contactos directos con importadores de varios países. Nos confirmó que el plan de expansión que tenemos cuenta con una demanda real esperándonos afuera. El almacenaje en frío sigue siendo un pilar estratégico en la cadena alimenticia y el mundo busca proveedores confiables con capacidad de respuesta.

8. Frío Polar está en pleno proceso de expansión y profesionalización. Desde tu lugar en el Directorio, ¿cómo imaginás la próxima etapa de la compañía y qué rol van a tener la tecnología, la innovación y la internacionalización en ese crecimiento?
La imagino consolidándose como un hub logístico y de frío de referencia a nivel país. Estamos encarando un proyecto concreto de ampliación de cámaras frigoríficas con tecnología de última generación para acompañar el crecimiento exportador: nos vamos a convertir en el dador de frío más grande de la región. La tecnología no va a reemplazar nuestro factor humano; va a multiplicar nuestra capacidad de respuesta y escala.
9. También hay algo simbólico en que una empresaria marplatense participe de una mesa internacional de estas características. ¿Qué lugar creés que puede ocupar Mar del Plata dentro del mapa empresarial argentino, más allá de las actividades por las que tradicionalmente se reconoce a la ciudad?
Mar del Plata es mucho más que turismo: es una de las grandes capitales productivas e industriales del país. Tenemos puerto, pesca, parque industrial, industria del conocimiento y agro. Si logramos resolver la conectividad y consolidar la salida directa de mercaderías al mundo sin sobrecostos logísticos, somos imparables.
10. Después de Viena y de esta experiencia internacional, ¿con qué mirada volvés a Frío Polar? ¿Cambió en algo tu manera de pensar la empresa, tu propio rol como empresaria o que ves en los próximos años?
Vuelvo con la vara mucho más alta y sin complejos de inferioridad. Reafirmé mi rol de liderazgo, gestionar no es solo apagar incendios diarios, es tener visión de largo plazo, animarse a invertir y traccionar a otros.
Quiero que Frío Polar sea sinónimo de vanguardia, sostenibilidad y orgullo productivo marplatense.

11. La última Fiore ¿Cómo evidencias la presencia femenina en un ambiente que sigue siendo eminentemente masculino?
La pesca y la logística industrial son entornos tradicionalmente duros, pero el liderazgo no se impone por género ni con golpes en la mesa. Se construye sabiendo del negocio, tomando decisiones difíciles con firmeza y aportando una visión estratégica más empática e integradora. Abrir camino para que cada vez seamos más mujeres en estos lugares es una consecuencia natural de hacer bien el trabajo.
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